El Golpe

Cuando sentís por primera vez el golpe es como si un gran domo cerrara el universo, o al menos tu universo, es casi esa sensación.

La sangre se alborota y el corazón no sabe muy bien qué hacer, tus músculos se tensan y tu mente se abstrae de toda idea, excepto una, ese único momento detenido en el tiempo.

Después todo es nada, por unos segundos que son millones sólo eres tú flotando en un cosmos confuso, volátil y oscuro.

Y luego la caída...la vuelta al mundo...

Un cañonazo parece encender tus pulmones, similar a la vez primera, cuando naciste. Respiras apresurado y tus sentidos caen en lo que acabada de pasar; te despertás, revivís y odias. El odio invade todo y te determinas a reaccionar cuando de repente viene el segundo golpe y PLASH!, el choque de mil estrellas; el tercero y PLASH!, el sonido de toda una vida rompiéndose; PLASH!, la realidad.

Para cuando quisiste hacer algo ya no había nada más que hacer.

Un animal indefenso buscando un buen escondite donde perecer, derrotado, humillado, evidenciado en un mundo ajeno a él; hasta entonces la violencia había estado sumamente camuflada.

Entonces lloras, con todo tu ser y con toda tu fuerza, porque no hay razones ni justificativos que expliquen esta situación. No hay escalera de escape ni señalizaciones. El primer golpe cambia hasta la última estructura armoniosa de nuestra energía, cambia el orden de nuestras células; simplemente con un golpe nuestro cuerpo se vuelve un dejo más resentido y completamente diferente. 

Florencia Maidana

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